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20.8.10

Las fotografías y el discurso de Txema Salvans me parecen extremadamente potentísimos. 

(C) Txema Salvans. De la serie "Nice to meet you"

Quería recuperar de la red algunas cosas de este fotógrafo catalán...
Núria Aguadé le realizó una entrevista en abril de 2005:

¿Cómo llegaste al mundo de la fotografía?
 
Por casualidad. En esos momentos trabajaba y compaginaba estudios de biología y fotografía. Empecé a presentarme a concursos y a ganarlos. Una cosa llevó a la otra.

¿Qué te sedujo de la fotografía?
 
Como fotógrafo te puedes meter dentro de la vida de otras personas de una forma que ningún otro oficio te permite; ni siquiera como periodista, y menos ahora que se puede conseguir información por Internet de casi todo. 

Los fotógrafos, o sabemos el olor que tienen las cosas, o no las hemos fotografiado. Trabajamos en tiempo real. Un ejemplo clarísimo: yo, como biólogo, nunca pude entrar a trabajar en el zoológico, que es lo que quería. En cambio, como fotógrafo he entrado mil veces porque tienes la excusa.

¿Qué distingue la fotografía documental del reportaje de autor?
 
Cuando trabajas para una publicación trabajas con inmediatez. Yo la uso como oficio, pero lo único que sirve es la reflexión. Aunque obviamente necesito mucho oficio para hacer estas fotos. La diferencia que puede haber entre el trabajo de fotógrafo de prensa y el de foto documentalista es reflexionar sobre lo que uno está haciendo, plantearse por qué hacemos las cosas y llenarlas de contenido. 

Y eso, ¿cómo lo consigues?
 
Personalmente, yo uso mucho la ironía en algunos aspectos, sobre todo para comunicarme con las otras personas. Llega un momento en que la gente que mira mis fotografías entiende los chistes. 

Por ejemplo, en esa foto donde se ve a un hombre llenando un cubata, con la botella hasta el cuello dentro del vaso, mientras le mira los pechos a una chica, o la del perro orinando en la columna de una iglesia con los novios en segundo término.

(C) Txema Salvans. De la serie "Nice to meet you"

Muchos fotógrafos consideran la fotografía de actos sociales como un trabajo de temática pobre. A ti, en cambio, te valió el Fotopres…
 
Sí, aunque no me gusta mucho hablar de él. Los fotógrafos no nos dedicamos a nuestro entorno. Hacemos guerras, noticias, grandes viajes, conflictos... Pero si tú como antropólogo quieres información de cómo es la vida, no la encontrarás. 

Hago fotos porque creo que debo hacerlo, porque lo siento, aunque luego se convierte en un documento real sobre cómo somos los españoles y cómo pasamos nuestro tiempo de ocio. 

En tu libro "Nice to meet you"* se recogen muchos tipos de familias.
 
Sí, yo me veo a mi mismo como un fotógrafo naturalista. Obviamente, me posiciono un poco, aunque lo mío es muy descriptivo de cómo es la vida real. 
Desde hace unos cuatro años recojo las experiencias de muchos tipos de familias pasando un día de vacaciones con ellos.

Es un proyecto mucho más personal...
 
Antes creía que era fotógrafo para conocer el mundo, pero ahora sé que me dedico a esto para conocer más de mi mismo. Cuando veo una madre con un hijo y los momentos de crisis que tienen, puedo entender a mi madre y sus momentos de crisis conmigo. Empatizar con ellos me sirve para hacer una retrospección. 

En estas fotos, ciertamente, se reflejan vivencias que nos son comunes a todos.
 
Hago un poco "foto-terapia". Todos mis dolores los paso y los curo a través de la fotografía; son temas personales. El arte nace de un cierto sufrimiento. Una persona equilibrada y neutra, por lo general, no tiene mucho que decir. El arte es comunicación.

(C) Txema Salvans. De la serie "Meating"
(C) Txema Salvans. De la serie "Meating"

Entonces, ¿cómo se hace para llegar al público?
 
Aquí es donde entra la estética. A veces ves fotos de Cartier-Bresson de la Guerra Civil y no piensas en el sufrimiento de esa gente, sino que lo que estás es teniendo un orgasmo estético. Y todo el mundo entiende esta estética, sepan o no de fotografía.




¿Te identificas con Cartier-Bresson? 
 
A nivel compositivo es uno de mis referentes, aunque quizás prefiero fotógrafos como Robert Frank, un fotógrafo del silencio; sus imágenes nunca llegan a ser el momento justo. 

Estas puramente estéticas de Cartier-Bresson donde se ve a un hombre saltando y su reflejo en el agua son un alarde del fotógrafo, no la vida de ese tío. En cambio, con Robert Frank puedes empatizar con sus personajes; son ellos mismos. 

Para ello es necesario acercarse mucho a la gente.
 
Sí, debes encontrar una forma de acercarte, y eso depende de tu capacidad humana. Por ejemplo, en un reportaje sobre la prostitución, a una prostituta no le sirve de nada que le hagas fotos. Tienes que crear un clima de confianza, que sepan que si no quieren, no vas a sacar ninguna robada. Y sobre todo, respeto, mirarlas como personas. 

Parece difícil resultar de confianza cuando se empuña una cámara…
 
El fotógrafo impone, es un elemento físico importante. Por eso, es imprescindible que la gente no se haga una idea de ti para que cualquier tipo de persona se pueda sentir cómoda contigo. Cuando trabajas, debes dar una imagen neutra. 

Hablando de cámaras, ¿utilizas el formato digital?
 
Suelo tirar carrete. Uso digital sólo para trabajos profesionales; sirve para hacer las fotos inmediatas. Pero, en realidad, no me interesa en absoluto este mundo. 

¿Con qué foto de las que has hecho te quedas? 
 
Tendría que pensar en ello, pero no la elegiría por la forma, sino por el contenido. 

¿Te queda alguna foto por hacer?
 
Ostras… ¡si acabo de empezar! Me queda mucho por hacer, aunque, de alguna forma, me gustaría documentar el primer año de vida de mi hijo.

(*) "Nice to meet you" fue publicado por la editorial Actar y elegido por Photoespaña la mejor publicación del año 2005. 

El Tigre de Ciberia editó tres videos (en catalán, con subtitulos también en catalán), de una entrevista que le realizaron al año pasado. El primero de ellos:


Video 2 "La resiliencia" (2´38")
Video 3 "La táctica que emplea" (2´26")

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